Director:
Julián Plana

Colaboradores:
Véase Página de Firmas

Producción:
Tarsis.net
La originalidad y la intención de Ortega no están en la primera parte de la frase, la anterior a la coma, sino en la posterior a esa coma.
De hecho, yo soy yo y mi circunstancia, que es una referencia al Ideen de Husserl, publicado meses antes (Ich bin ich und meine Umwelt), puede ser una sentencia disculpatoria: yo soy yo pero, claro, está también mi circunstancia...
Sin embargo, la frase completa de nuestro pensador nos obliga a la acción y nos hace responsables del resultado.
Días, cielos y tierra

HOY ES, POR FIN, OTOÑO

Si no lo estuviera ya, habría que inventar urgentemente el otoño.

Hoy, telefonino en mano, porque cuando no llevas el aparatito dichoso en la mano o el bolsillo parece que vas desnudo… Cuántas veces habré vuelto yo a casa al notar que se me había olvidado, y cuando no he vuelto, ¿sabes qué ha pasado? ¡NADA!, ni bueno ni malo, ni he perdido ni he ganado. ¡NADA!

Bien, pues con el móvil en la mano (no tenía bolsillos en la sudadera) y naturalmente su cámara incorporada, he encontrado esta delicia en mi jardín. Son hojas de un color que podíamos calificar entre bronce y cobre, es un caldero oscuro, es una verdadera delicia. Aquí la tienes:

 

Es una hortensia de hoja de roble (Hydrangea quercifolia), que ahora, esta mañana, hace un ratito, presentaba este aspecto.

Por cierto, te interese o no, así ha salido el sol hoy, día otoñal, por la estepa cerealista de Valdetorres de Jarama:

 

¿Ves como NECESITAMOS el otoño mucho más de lo que pensamos? Me horroriza comprobar que hay gente, personas, más bien “personal”, que dice “uff, llega el otoño, otro más para la tristeza, la melancolía…”

¡Venga ya!

 

¿TRISTES O IGNORANTES?

 

Bobby Goldsboro, siempre lánguido y tristón él, decía: “In the spring of my life, she came to me”… ¿Y no puede ella venir a ti en otoño?, ¡y con mucha más experiencia y deleite, te lo prometo!

Sinatra canta en “It was a very good year”: “But now the days are short, I’m in the autumn of my year”. Pero hombre, por Dios, los días podrán ser cortos, pero qué me dices de las noches, suaves, largas, creadoras, íntimas, sin miedos… Los días podrán ser cortos, pero brillantes, agradables. Ni frío ni calor. Mucho más brillantes que los larguísimos días de verano metido entre cuatro paredes de la ofi, entre carpetas, archivos, café de máquina (que a mi me gusta, que conste).

Me parece que Sinatra, el pobre, no sabía qué es el fotoperiodismo de las plantas…

Mediante él, las especies denominadas “de día corto” y también “otoñales”, se levantan en armas, estallan, dan lo mejor de sí mismas, precisamente cuando “the days are short”. Welcome!

¿Nunca te has preguntado por qué compras flores de pascua (Euphorbia pulcherrima) en flor, precisamente en Navidad?… Porque son de día corto.

O por qué los crisantemos (Chrysanthemum sps.) florecen para Todos los Santos —1 de noviembre, pleno otoño—… Porque son de día corto.

Así que ni las chicas llegan a nuestras vidas en primavera, ni los días de otoño son cortos, ni mucho menos tristes.

Me gustan los árboles sin hoja en invierno. Me recuerdan a los modelos que daba Paul Lesniewicz, el gran maestro austriaco de técnica bonsái en sus libros. Esos tilos, zelkovas o arces tiroleses desnudos, mostrando su raquis para que lo copiáramos en nuestros proyectos. Las hayas belgas, con las ramas blancas… de hielo. Nuestros robles y quejigos, enseñando su madera apretada (“el roble le dijo al clavo, aquí dejarás el rabo”).

Y también, naturalmente, me gustan los árboles con hoja. Hale, todo verde y radiante, con la vida estallando por doquier.

Pero mira, una vez que, por junio, se han ido los ruiseñores y por julio dejan de cantar los mirlos. Una vez que ya han florecido los cerezos y hasta los magnolios. Una vez comienza la lucha de nuestros árboles cada verano para sobrevivir a las oleadas de calor seco y más seco… Las hojas verdes me empiezan a aburrir…

Y EN ESTO…

 

¡Y EN ESTO LLEGA EL OTOÑO!, ¡TODO AL SUELO!, ¡RENOVARSE O MORIR!,¡ALIMENTEMOS A LOS HONGOS SAPROFITOS, A LAS BACTERIAS, A LAS LOMBRICES DE TIERRA, NUESTROS VERDADEROS SALVAVIDAS! ¡QUE EMERJAN LAS SETAS, OS ESTÁBAMOS ESPERANDO!

Pero antes, desmayémonos ante la belleza de los tonos otoñales. Por ejemplo de este árbol de Júpiter (Lagerstroemia indica), síii, también de mi jardín.

¿Sabes por qué cambian de color las hojas de los árboles, parte fundamental de los paisajes, en otoño? Porque los árboles son sabios, como todo ser viviente (si excluimos algún que otro homo).

Las hojas cuentan, básicamente con tres pigmentos en sus células:

La verde clorofila, que transforma, mediante la fotosíntesis o función clorofílica, el dióxido de carbono del aire en materia orgánica y agua, con desprendimiento de oxígeno (gracias a ese “desprendimiento”, respiramos todos).
La roja antocianina, que indica, por ejemplo, la maduración de los frutos (los pájaros nunca comerán una fruta que no esté roja; no son tan tontos como yo, que pico a menudo en la frutería).
La multicolor carotenina, que permite la transformación de sol y provitaminas, aportando toda la gama de colores a hortalizas y frutas (tomates, zanahorias, maíz, plátanos….). Sin ese pigmento de las plantas nosotros no podríamos tomar el sol. ¿Cómo lo ves?

Todos estos pigmentos, en mayor o menor medida, se encuentran en las hojas de los árboles. Lo que sucede es que el pigmento dominante, clorofila verde, oculta a los demás.

Pero en cuanto los días son más cortos, oscuros y fríos, al árbol comienza a costarle mucho producir clorofila, y sin embargo, las antocianinas y carotenoides mantienen su cantidad, no sujeta a producción puntual, ya que no intervienen en reacciones degradantes como la fotosíntesis.

El proceso termina con la formación en la base de los pecíolos de las hojas de una zona de células impermeables, denominada capa de separación, que yugula completamente la entrada de savia y por consiguiente la formación de clorofila en las hojas. De esta manera, sólo quedan los pigmentos “estables o fijos” rojos, amarillos, cobrizos, anaranjados… Y el otoño nos deslumbra de nuevo con sus tonos.

 

No se a ti, pero a mi me parece que no tiene nada de triste el otoño, esa transición hacia el invierno, que a su vez es la carrerilla hacia la primavera, que es el trampolín para el más esplendoroso verano.

Si te contara cosas acerca de la primavera, el verano o el invierno, seguro que echaría chispas el teclado, pero hoy, hoy, hoy, hoy… Es, por fin, otoño.

PEPE PLANA

Primera Página

Sí, sí, "cuentos"...


La Profecía autocumplida

 

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora mayor que tiene dos hijos, uno de 19 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: ‘No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo’.

El hijo se va a jugar al billar y, en el momento en que va a intentar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: ‘Te apuesto un peso a que no la haces’. Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, ¡si era una carambola sencilla! Y él contesta: ‘es cierto, pero me he quedado preocupado de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo’.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá, feliz con su peso y le dice: le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla, porque es un tonto. ¿Y por qué es un tonto? Porque no pudo hacer una carambola sencillísima, según él, preocupado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo. Y su madre le dice: no te burles de los presentimientos de los viejos, porque a veces ocurren.

Una pariente que estaba oyendo esto va a comprar carne. Le dice al carnicero: ‘deme un kilo de carne’ y, en el momento que la está cortando, le dice: ‘mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado’. El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice: ‘mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas’. Entonces la vieja responde: ‘Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos’… Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.

2012, película de catástrofes dirigida por Roger Emmerich en 2009

Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, alguien dice: ¿se han dado cuenta del calor que está haciendo? ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor! Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor. Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor. Sí, pero no tanto calor como hoy. Al pueblo, todos alerta, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: ‘Hay un pajarito en la plaza’. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito. Pero señores, dice uno, siempre ha habido pajaritos que bajan aquí. Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo. Yo sí, soy muy macho -grita uno-. Yo me voy. Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve. Hasta que todos dicen: ‘si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos’. Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo. Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: ‘que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa’, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas. Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, que le dice a su hijo que está a su lado: ¿vistes m’ hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?

 

Este «cuento» viene a eso mismo, a cuento, de la profecía del Sr. Rajoy y sus ministros desde principios de este año y respecto al conjunto del 2012 (1)

Se atribuye a Gabriel García Márquez. Lo habría narrado en un congreso de escritores. Pero si el lector sabe de alguno de sus libros en el que esté incluído, por favor, díganoslo. Gabo parece ser que mencionó en ese congreso que, de publicarlo, sería algo distinto (según Gustavo Mata, véase
http://www.gustavomata.org/articulos/la-crisis-economica-mundial).

¿Se habrán retraído los intraemprendedores de las grandes y medianas empresas, los emprendedores, sobre todo los «pequeños» y los quizá a punto de aparecer, esperando «tiempos mejores», mejores augurios de nuestros, digamos, gobernantes? ¿Habrá influido todo esto, en una escalada hacia abajo (2), obligando a empeorar aún más las previsiones, incluidas las de los organismos internacionales, y así sucesivamente, en un diabólico circulo vicioso que ya engloba el 2013?

En circunstancia.net se está preparando un estudio sobre el verdadero papel de la prospectiva y las «previsiones», que no es que sean algo que aparezca escrito en el muro —como el Mene, Mene, Tekel, u-Pharsin que antecedió a la caida de Belshazzar y la invasión de los persas—, sino que son una hipótesis de trabajo, un dato sólo «posible», que es preciso superar con la confianza en nosotros mismos y el esfuerzo; especialmente de los ahora desorientados emprendedores.

No son, pues, una profecía desalentadora.

Todo lo contrario, Sr. Rajoy, todo lo contrario.

 

JP

 

(1) Recuerden que se insistía en que no saldríamos de la crisis en 2012, pero empezaríamos a notar la mejoría en el 2013. Luego, la impresión que se nos empezó a dar era la de que tampoco el 13 podía considerarse un buen número…

(2) ¿Qué pasa? ¿Ellos pueden decir «crecimiento negativo» y yo no puedo decir «escalada hacia abajo»?

Primera Página

La circunstancia cotidiana

Desprestigio judicial ganado a pulso

 

La baja estima que tiene/tenemos nuestra sociedad por la justicia viene ya de lejos, pero se acrecienta.

La politización de determinados estamentos, en particular la Audiencia Nacional (donde la mayoría de juicios tiene amplia repercusión pública, y lugar donde más se ha dado la transfiguración de jueces en personajes populares, lejos de la prudencia y silencio exigibles para demostrar su independencia) es evidente. No digamos el Tribunal Constitucional, algunas de cuyas sentencias son comentadas  desde todos los puntos de vista políticos, a veces a carcajadas porque mean fuera del tiesto.

Pero no es sólo la politización; también, y mucho, la originalidad de sentencias viciosas, como tantas de las que tenemos conocimiento periódico, parodias de la recordada ”cárcel de papel” de La Codorniz.

En ocasiones, algún juez mediático habitual, o simplemente en una entrevista, ha dicho que todos los días se emiten miles de sentencias que no producen ningún clamor social. Claro, sería la leche que no fuera así. 

Ahora tenemos un caso, no un juez, sino un tribunal unánime, la Audiencia Provincial de Madrid, que anula la condena a un farmacéutico, dictada por un juez, a mí me parece que éste con buen sentido común, y le absuelve del acoso que efectuaba a dos de sus empleadas (antes se las llamaba mancebas) porque ese trío togado entiende que lo que hubo fue abusos, lo cual es más grave, pero que como no se habían denunciado tales sino acoso, toma, a la calle el dispensador de aspirinas, y las mancebas a pagar.

Hasta ahí, bien, digamos. Pero yo he leído el artículo 259 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que dice: ”El que presenciare la perpetración de cualquier delito público está obligado a ponerlo inmediatamente en conocimiento del Juez de instrucción, de Paz, Comarcal o Municipal, o Funcionario fiscal más próximo al sitio en que se hallare, bajo la multa de 25 a 250 pesetas”. 

Esas Señorías (tres, nada menos), no sólo han presenciado, sino que han concluido de su sano criterio que el farmacéutico había abusado de las chicas. ¿Y no están obligados a denunciarlo, a ponerlo en manos del fiscal?. ¿O lo que quieren es sumar su granito de arena al desprestigio general de su profesión?

 

Francisco  Daunis

Primera Página

Estado de la Cuestión

El Periódico de Mañana


En 1942, Enrique Herreros publicaba una contraportada en La Codorniz. Exactamente la del número 50, de fecha 17 de mayo, siendo director Mihura.

Uno de sus barbados narirrojos está sentado a una mesa de un café, en la acera de una calle sin automóviles ni viandantes. La calle conduce a una pequeña plaza en la que se ven un par de árboles demasiado podados (como suele hacerse en muchas de nuestras ciudades) en los que las hojas nuevas se apiñan en el muñón. Y un monumento a un señor de levita en trance oratorio.

Apoyado en un lado de la entrada al interior del café, un camarero —el único personaje sin barba tendida de los seis en escena, incluyendo al del monumento— observa interesado a su quizá único consumidor (al menos en la terraza, ya que se ve otra mesa pero está vacía).

Su cliente tiene los brazos semiabiertos a la altura de los hombros y sus dedos están algo plegados; como si sujetaran algo invisible.

Frente a él, de pie, tres parecidos individuos de diferentes estaturas y sombreros (obsérvese que el cliente no parece usarlo), le miran con asombro. Incluso dos de ellos se mesan sus barbas.

Éste es el diálogo:

          —¿Qué haces?

          —Leo el periódico.

          —¿Qué periódico?

          —El periódico de mañana.

Si se sitúan en 1942 y piensan en la prensa española de entonces, no puede pasarles inadvertida la aparente descalificación de ésta por parte de Herreros.

Setenta años y tantos acontecimientos después, estamos en parecida actitud, aunque no sólo en aquel sentido ni sólo referida a nuestro país.

No sabemos, por muchas ideas que creamos tener algunos, cómo será el periódico de mañana. Naturalmente, todas las colaboraciones a este respecto serán muy bien venidas.

 Primera página

 

 

Una cita inoportuna:

“El infortunio de las facultades de Comunicación es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo”.

Gabriel García Márquez, en un discurso que tituló El mejor oficio del mundo, pronunciado ante la 52ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, celebrada en Los Ángeles (Estados Unidos), el 7 de octubre de 1996.

 

 

IMAGINAR EUROPA, II

El crisol frío, el efecto bicicleta y el efecto Von Oosten, imaginación aplicada sistemáticamente
Visión y Misión

 IMAGINAR EUROPA, I

Pero «aquellos años» pasaban. ¿Y qué ocurría (o no ocurría)? ¿Por qué los componentes de Europa se agitaban en el crisol sin que se produjera la síntesis que esperábamos?

Es posible que faltara temperatura, que faltaran algunos elementos —gran parte de la Europa Central y la del Este, «hermanos separados» de una versión política de las guerras de religión en la Europa de entonces— y, sobre todo, que no acudiéramos al Método Técnico, la técnica intelectual adecuada, la Ilustración de hoy, y que por ello no consiguiéramos, ni conseguimos aún hoy, imaginar cómo seremos dentro de 20 ó 30 años, como Francesco Alberoni advierte que hay que hacer.

(Si se me permite por un momento el zoom hacia un detalle de la fotografía, no sé si no nos estaba y está sucediendo algo muy parecido Pirineos abajo. En febrero del 85, un grupo variopinto de intelectuales se reunió en Girona para intentar una «redefinición de España». No se pasó de un pintoresco prólogo y la prensa de casi todas las tendencias se cebó incomprensiblemente en el objeto de la reunión). ¡Pero es que uno de los principios y uno de los más interesantes sectores del Método Técnico, la Innovación, la Creatividad, es precisamente la Redefinición! Las definiciones caducan, como los yogures, pero pueden perpetuarse, también como pasa con los yogures, a través de la redefinición, utilizando fermentos aún activos, aún no pasados (pero que pueden «pasarse» y acabar por ser inútiles).

El efecto bicicleta y el efecto Von Osten

George Prince dice que cuando los individuos intentan trabajar en grupo (e incluso “en equipo”, aun siendo éstos conceptos diferentes), hay fuerzas poderosas que actúan para neutralizar el valor de estimulo de la creatividad.

Por ejemplo, un hombre dijo:

El problema del hambre en el mundo está completamente resuelto. Si no se pone remedio es sencillamente por una razón: es que, al parecer, no queremos.

Pocos meses, casi semanas, después de decirlo, moría a balazos por la espalda; y no se sabe quién, en realidad, disparó aquel, o aquellos, rifles de mira telescópica, incluso después de la que ha sido sin duda la investigación criminal más costosa y más controvertida de la Historia. Fue el presidente más joven de su país y se llamaba John Fitzgerald Kennedy.

No podemos seguir aplazando, negándonos a confrontar los grandes temas sólo con el pretexto del «día a día»: subvenciones, inhibitorias siempre de la creatividad y muchas veces contradictorias; presupuestos independientes y freno de excedentes. Nos vamos a caer de la bicicleta, por mirar a la rueda, sólo al presente (al presente imperfecto); nos vamos a perder, o ambas cosas, porque todos hemos experimentado que se va hacia donde se mira.

Miremos, pues, hacia donde queremos ir. Averiguándolo, imaginándolo, previa y técnicamente, puesto que, si no vemos Europa, mal puede liberarse (que es, obviamente, una palabra positiva) el efecto Von Osten (o Inteligente Hans), según el cual los resultados tienden hacia las expectativas finales. Lo que se llama en new age la Ley de la Atracción. Imaginémoslo vívidamente, detalladamente, repetidamente, y se nos dará, porque la visión, la visualización consciente, desencadenará nuestra misión, que llevaremos a cabo inexorablemente.

Por cierto, nada que ver con el ensueño de los “brotes verdes”, ya que se trata de imaginar, formalmente, las expectativas finales y de permitirnos irlas construyendo a la velocidad progresivamente acelerada de la misión, del entusiasmo, como lo llamaban los griegos antiguos (en-zeus).

No confiemos, perezosamente, en el «sentido de la Historia», cuando ya la mecánica cuántica nos ha mostrado que ello es no-determinante, «el campo de todas las posibilidades»; incluso las peores.

Imaginación aplicada sistemáticamente

La Redefinición supone momentos no exentos de cierta angustia. Cuando se sospecha que la imagen que proyectamos en una pantalla no está del todo enfocada (que es cuando decimos precisamente que le falta definición) y actuamos sobre las lentes, suelen producirse imágenes aun más borrosas; alguien dice: pero si ya se veía bien; otro desanima: ¡Dónde vas!

La visión en la pantalla se mejora y se empeora provisionalmente, pero se mantiene la intrepidez —porque ésta sí debe ser resuelta— de que lo hacemos para enfocar la imagen, para redefinirla al máximo. Y casi siempre lo conseguimos.

¿Sabemos realmente qué es Europa? ¿La vemos clara? ¿La tenemos enfocada en nuestra imaginación? ¿Apreciamos distintivamente sus futuros detalles, administración común, límites, relación con el entorno, selección auténtica de sus políticos y funcionarios?

La técnica de los microprocesadores puede ayudar a efectuar un complicado cálculo de miríadas de variables que llevaría años de otra manera, una vez lograda la adecuada programación. Del mismo modo, la Innovación, la Creatividad, el Método Técnico (paralelo y distinto al Método Científico), puede y debe ayudarnos decisivamente a:

1. Enfocar y redefinir todo aquello que «no acabamos de ver claro», la imprescindible visión de nuestra patria europea, y

2. Enseguida, a formular y cumplir nuestra misión.

Primera Página

Sí, sí, "cuentos"...

EL AMISTOSO EXTRATERRESTRE

Del libro CREATIVIDAD EN LA GESTIÓN.

El agradable individuo verde, de orejas en forma de trompetita y sensibles antenas, entrecerró sus enormes ojos dorados y se arrellanó en el sillón.

En pijama, en los otros asientos, estaban todos los miembros de la familia Pérez, ganados por la amabilidad del extraño visitante.

En el jardín, estaba el vehículo circular, irisado, al que un compañero del agradable extraterrestre estaba sometiendo a una pequeña reparación.

Felizmente, el visitante hablaba nuestro idioma, posiblemente aprendido para su misión en este planeta.

Los doce dedos de una de sus manos sostenían el zumo de naranja al que le había invitado la señora Pérez, sin decidirse a beberlo.

¿Les necesitamos, para aprender a pensar así?

–Díganme, ¿cuál es el mayor problema que aflije (sic) a su país?

El señor Pérez consultó a su mujer con la mirada y ella dijo:

–Pues, el paro.

–El, ¿qué? Perdónenme, pero mi vocabulario tiene alguna carencia.

–Que no hay trabajo –aclaró el señor Pérez.

–¡Ah! –dijo el amistoso extraterrestre maravillado–, entonces, ¿en su país ya está todo hecho?

 

JP, 1988

 

Primera Pagina

 

 

Lo fácil se derrumba…

 …y lo difícil permanece.

 

Ciudad visigoda de Recópolis, Guadalajara. Foto: Lola Fernández

Esta foto de Lola se une a los recuerdos de, por ejemplo, la Cartuja de Escala Dei, en el Priorato catalán.

En los arcos de medio punto, todas las piedras son claves. Aquellos canteros tenían una sólida (y nunca mejor aplicable este adjetivo) formación y una vigilada experiencia, adquiridas en los famosos gremios. Éstos eran, además de asociaciones de difícil ingreso, escuelas de formación profesional asimismo de nada fácil acceso y fuerte compromiso de secreto profesional. Formación y grado de experiencia que evidentemente no parecían necesarios para simplemente levantar muros.

Cartuja de Escala Dei, Tarragona

Toda una lección en pie para nuestros jóvenes, que se nos dice que, durante la fiebre inmobiliaria, abandonaban sus estudios para trabajar como peones en la construcción.

Familias y jóvenes deben sacrificarse para que éstos den por terminados sus estudios y su formación lo mas tarde posible, y los estén aprovechando al máximo. Idiomas en vez de botellón. Formación Profesional Superior en vez de «peonaje y luego ya»…

Y luego ya, ¿qué? Difícil reconversión personal, desempleo, emigración de bajo nivel.

No puede volver a pasarnos. La maldición del «y luego ya» no debe transmitirse a otra generación.

Recordémoslo.

Nunca más.

JP

 

Primera Página

Retrovisiones

Siete sabios en el templo de Apolo

Para Joaquín Herrero, clara excepción a la "Regla de Bias-Ortega ", en su cumpledecenios.

Nos dice la Leyenda, tantas veces más certera que la atribulada Historia, que…

Por esta Vía Sacra de Delfos, en las estribaciones sur del monte Parnaso, en Fócida, hace más de dos mil quinientos años que progresan  trabajosamente siete hombres tenidos por muy sabios, ya de edad avanzada, procedentes de diferentes ciudades-estado de Grecia. Les acompaña el camarlengo del templo de Apolo, que les ha recibido ceremoniosamente en el puerto de Cirra.

Uno de ellos es Periandro, el segundo tirano de Corinto, que ha diseñado una depresión a lo largo del istmo, de modo que los barcos puedan ser deslizados, tirando de ellos, y así evitar rodear el Peloponeso; las tasas obtenidas le han  permitido abolir los impuestos.

También Cleóbulo, hijo de Evágoras, aquel hombre fornido, es el tirano de Lindos, en la isla de Rodas. Pide repetidamente a su pueblo que nunca transija con las posibles injusticias de sus subordinados.

Y aquél, quizá más barbado que los otros, es Solón, hijo de Execestides, un importante hombre de negocios y poeta. Es uno de los arcontes de Atenas, a pesar de haber nacido en Salamina. Ha renunciado a ser elegido tirano de los atenienses porque, aunque pueda ser bueno ahora, es algo que no tiene salida.

Quilón, hijo de Damageto, el espartano, hombre enjuto, es uno de los que se mantiene en silencio; aunque es el que menos necesita el aliento para la subida de pronunciado desnivel, entre los templetes de los Tesoros.

Tales, aquel incesante conversador jadeante, ha venido de Mileto, en el país de los jonios; allí sorprende oponiéndose a la explicación tradicional del origen de las cosas en las aventuras de los dioses. Diremos que es el primer filósofo y el padre de la ciencia.

Pítaco, hijo de Hirradio, uno de los más ancianos, al menos en apariencia, gobernó en Mitilene, en Lesbos, junto a Mirsilo, apoyándose en el pueblo llano más que en la nobleza.

El silencioso séptimo es Bías (o Biante), el concienzudo legislador de Priene; se dice que da más importancia a las leyes que a los hombres.

Pasan junto al casi subterráneo donde la Pitia Femónoe, sentada en el trípode profético, mastica laurel, respira las emanaciones que se filtran por una chasma desde las entrañas de la tierra sagrada y responde a quienes vienen, a veces desde muy lejos, con enigmáticas predicciones, que sus ayudantes proclaman en hexámetros. A ellos aquello no parece interesarles y siguen hasta el omfalos. ¡Buen lugar para descansar de la subida, el centro, el ombligo, del mundo!

Como niños, rodean sonrientes el pequeño monolito, con sus cambiantes adornos textiles, erigido en el lugar donde se reunieron las dos águilas puestas a volar por Zeus desde ambos extremos del universo.

Reanudada la ascensión, llegan por fin al pronaos, el pórtico del nuevo templo. Allí el sacerdote, elegido como los otros por el mismo Apolo en forma de delfín entre los marineros de Creta, les explica no sin sonrojo el propósito hasta ahora oculto de su invitación.

En los muros del pronaos hay espacios para que cada uno de los ellos dicte a las futuras generaciones lo esencial de su sabiduría. Les pide a cada uno una frase primordial; lo imprescindible de sus reflexiones sobre el sentido de la vida y la convivencia.

 Los siete se miran entre sí. Es el hasta entonces silencioso Quilón el que pronuncia clara y lentamente y luego escribe nerviosamente en una tablilla Hombre, conócete a ti mismo y así conocerás a los demás, a los dioses y todo cuanto hay en el universo. El clérigo negocia la brevedad del apotegma, que ha de ser grabado y mirado desde abajo; y así resulta  CONÓCETE A TI MISMO

 

 

Periandro musita: Es el estudio el que todo lo abarca. Como parece contradictorio respecto a lo dicho por el espartano, su vecino en la península, se decide por expresar un sencillo y oportunista EL DESCANSO ES BUENO.

Dice Cleóbulo: LA MODERACIÓN ES LO ÓPTIMO.

Solón precisa: NADA EN DEMASÍA. Tampoco el descanso ni la moderación en demasía, parece insinuar.

Tales se apasiona y propone: RECUERDA A TUS AMIGOS.

El anciano Pítaco, que ya se ha recuperado de la caminata, dice: ELIGE EL MEJOR MOMENTO.

Todas las miradas convergen ahora en Bías de Priene, que parece haberse apartado algo del grupo.

Es tu turno, Bías, hijo de Teutamides, le animan. Tus palabras nos han iluminado muchas veces. Habla a los siglos venideros, desde este lugar sagrado. Eres el único en todo el ámbito de la Anfictionía que merece realmente ser llamado sabio. ¡Toma la tablilla!

Como permanece en silencio, le recuerdan algunas de sus máximas: Se lento para empezar, pero enérgico para continuar. Se decente en tus silencios. Cuando joven, dedícate a la acción; y viejo, conságrate a la sabiduría.

Tras un momento que parece interminable, Bías toma, nervioso, la tablilla y el punzón; inscribe unas palabras; lo pasa al sacerdote. Éste lo considera para sí y mira preocupado al resto del grupo.

Delfos, todo el Parnaso, los olivares regalo de Atenea, algo más lejos el mar del envidioso y siempre vigilante Poseidón, el enorme aunque no infinito universo alrededor del omfalos, los dioses mismos y sobre todo las diosas, son los que parecen estar ahora en un silencio expectante.

Por fin, el hombre del templo lo comparte, remiso, con los demás.

Lee, trastornada la voz: LA MAYORÍA DE LOS HUMANOS ES  MALA.

 

   _______________

 

 

Pasan siglos y épocas históricas. En 1905 un joven español, ya doctor en filosofía, escribe a su padre, académico de la lengua y eminente periodista, desde Leipzig, donde está ampliando sus estudios. Lo hace con mucha frecuencia, compartiendo con él, más que sus observaciones acerca de aquella Sajonia y su vida y su trabajo allí, sus reflexiones sobre la patria en perspectiva:

…Ya ha pasado para mí la edad en que se tiene el ánimo suficientemente abierto y confiado para trabar amistades hondas… …En nuestra tierra es muy difícil tropezar con hombres buenos.

Firma sus cartas: Pepe.

Y es, efectivamente, el Maestro cuya clase -como dijo un estudiante al despedirlo al borde de su sepultura, en 1955- ha empezado: José Ortega y Gasset.

 

JP

 

Primera Página

Libros especiales:

El Autor, el Editor y el Librero

Tertulia alrededor de La Niña y el Mar, de Ernesto Filardi
"UN LIBRO DE LECTURA MUSICAL" (dice el librero)
La tarde del sábado 23 un público que se adivina culto, por ejemplo por la oportunidad y la estricta medida de sus aplausos, llena la planta principal de un realmente céntrico restaurante de Alcalá de Henares (la ciudad que tengo publicado que podría ser la Florencia de Castilla).

El motivo es la tertulia-presentación de un libro de poemas, La Niña y el Mar de Ernesto Filardi, Los Versos de Cordelia, ISBN 978-84-937963-1-0.

1. El Librero

El encuentro forma parte del ciclo organizado, como viene siendo habitual desde hace años, por la clásica Librería Cervantes de la ciudad cuna, o al menos con toda seguridad pila bautismal, del autor del Quijote. Si lo prefieren, la Librería de Javier, que ha reinventado (permítanme en este párrafo la reiteración de términos) la librería de librero, para utilidad de quienes le consideramos, efectivamente, nuestro librero.

Claro que Javier Álvarez es ingeniero superior, y de Caminos, y para él debe ser especialmente fácil construir esos puentes entre sus clientes y libros que quizás aún no saben que disfrutarán y probablemente se beneficiarán al leer. Conózcanle en lalibreríadejavier.com.

2. El Editor

Jesús Egido es el editor de «El Rey Lear» (es el nombre de su editorial) y de «Los Versos de Cordelia» (la hija buena de Lear), la división para Poesía; y supongo que nada le impediría utilizar los nombres de las hijas «malas» (Gonerila y Regania) para futuras divisiones quizá de literatura negra y libros malditos.

Con facilidad y brevedad nos cuenta, al principio de la tertulia, cuál es la labor de un editor y cómo se las tiene que ver con los autores, los originales, las ferias internacionales, etc.

3. El Libro

Un curioso libro de poesía secuencial, de lectura fácil y de interrupción difícil.

La vida sin acabar de una niña—jovencita—joven—mujer presentida, a través de poemas significativos en los que la fuerte anécdota no oculta la sutil pero insistente categoría. Un final inesperado, inteligente.

Hojeemos:

… y encontrarse carbón o –peor- nada.

…tijeras, pegamento, algunas fotos,
plástico de forrar y una carpeta.

…Vete a hablar con su madre, mamaíta.
Dile que no me mire de esa forma.

colega es algo menos que un amigo,
pero algo más no tiene una palabra.

…ya verás cuando cumpla dieciocho.

…Siendo niños, jugamos a ser grandes.
Siendo grandes, jugamos a ser otros.

…Detener de una vez esa costumbre
que más tarde o más pronto somos todos.


y 4. El Autor

Ernesto Filardi (Toronto, 1974) es doctor en Filología Hispánica, licenciado en Arte Dramático y también ha estudiado Música. Ahora está especialmente dedicado a una de las actividades más profunda y detalladamente creativa, la dirección de escena.

Lee algunos de sus poemas; escenas poéticas, se diría. Los comenta junto a los asistentes, con humor, sin innecesaria modestia y todo ello con la gracia de un coreógrafo.

De modo que la tarde se va haciendo más y más corta.

JP

 

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