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Julián Plana

Colaboradores:
Véase Página de Firmas

Producción:
Tarsis.net
La originalidad y la intención de Ortega no están en la primera parte de la frase, la anterior a la coma, sino en la posterior a esa coma. De hecho, yo soy yo y mi circunstancia, que es una referencia al Ideen de Husserl, publicado meses antes (Ich bin ich und meine Umwelt), puede ser una sentencia disculpatoria: yo soy yo pero, claro, está también mi circunstancia... Sin embargo, la frase completa de nuestro pensador nos obliga a la acción y nos hace responsables del resultado.
Dramatis personae

Zapatero, ¿culpable o “inocente-inocente”?

DE LARGO CABALLERO A JEFFERSON
Y el Principio de Realidad
En uno de los últimos actos de la presidencia de turno de la Unión Europea, José Luis Rodríguez Zapatero citó con cierta adhesión una inmortal sentencia liberal del tercer presidente de los EEUU:
Si tuviera que decidir entre tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría un momento en preferir lo último. (En una carta a G. K. van Hogendorp de 13 de octubre de 1785).

Si bien es cierto que en la siguiente frase Jefferson, como si presintiera el futuro y la red, precisaba:  Aunque debo enfatizar que todos deberían recibir estos periódicos y ser capaces de leerlos.

En el resumen publicado, en su día, en el sitio web de La Moncloa no aparecía la referencia a esta frase, aunque se podía acceder al discurso completo y al video de la intervención.

Fue un discurso de 14 minutos que, como suele decirse, “no tenía desperdicio”.

En él, el entonces presidente de turno de la UE resaltó la absoluta importancia de la independencia de los medios en la formación de la imprescindible opinión europea.

Fue asimismo incondicional su defensa de la propiedad intelectual, individual y colectiva. Por ejemplo, es de suponer, la de los periódicos, según la “doctrina Murdock”, defendiendo la pertenencia de los contenidos; frente a Google, reproduciendo y agregando las noticias ajenas, más allá del derecho de enlace o el periodístico de cita.

El, en aquella ocasión, bipresidente no aclaró si defendía con el mismo énfasis el cobro indiscriminado del canon sobre soportes particulares, como los cd en los que grabamos las fotos familiares; o el de los presuntos derechos de autores no asociados y que nunca los percibirán (quizá porque no les importe y prefieran la difusión de su labor), etc.

Su condena de la piratería informática, asimilándola a la de los mares, fue decidida.

Un discurso para un concreto auditorio, sin duda, en la línea de lo que nos ofrece la capacidad camaleónica de gran parte de los políticos.

De modo que podría sugerirse a la Asociación de Internautas o de Usuarios de Internet que preparara una “jornada” de cierto empaque e invitara al expresidente Zapatero a disertar en ella, lo que dadas las circunstancias no dejaría de aceptar. Podría ser, sin duda, un gran discurso a favor de la libertad de la red. En cualquier caso, la ocasión sería adecuada, una buena oportunidad, para que alguien citara la continuación de la frase de Jefferson (arriba, en negrita).

Un rasgo de humildad

Por otra parte, en una  sesión de control al gobierno, Zapatero insistió en  que España es un país solvente, sólido, fuerte y con crédito internacional, labrado, dijo, durante las tres décadas de democracia. “Seguramente, el que menos ha hecho es este Gobierno, estoy dispuesto a admitirlo, pero como español me siento orgulloso de lo que hemos hecho en 30 años”. 

Y, por fin, la realidad

Pero mi recuerdo más afectuoso de este buen parlamentario se  precisa en el “debate de política general en torno al estado de la nación”  del 28 de junio de 2011. Eran ya cerca de las diez de la noche. El entonces presidente del gobierno contendía con el señor Ridao, el señor Llamazares y la señora Buenaventura, que  le habían instado a seguir aumentando el déficit, mediante estímulos fiscales y gastos sociales. Y un ya fatigado presidente del gobierno les respondía con el problema del peso de la deuda y decía (según el diario de sesiones) “en fin, esto es lo que yo llamo el principio de realidad. Dura realidad”. Y, más adelante: “Si castigas mucho a la inversión, fiscalmente a las sociedades, corres el riesgo de que haya poca inversión empresarial. Si castigas mucho al ahorro fiscalmente, corres el riesgo de que el ahorro se vaya a ahorrar a otro sitio. Esto es así, esto es el principio de la realidad, el principio de cómo funcionan las cosas”… …”Lo que yo he expresado como comprensión del principio de realidad y de las cosas que han sucedido, ¿es lo que usted llama claudicación? Para mí no lo es, para mí la no adaptación al principio de la realidad, la no comprensión de la situación en que estábamos cuando se produce la crisis de Grecia hubiera sido, sencillamente, irresponsabilidad, irresponsabilidad, porque es fácil ver que si no reducíamos un  déficit”… 

Solbes, Espinosa…

Sí, Solbes había sido ministro de Felipe González cuando las cifras del paro se acercaron mucho a las actuales, pero luego “había estado en Bruselas”. Claro que alguien que conoce bien otros países de Europa me dice que generalmente se “envía allí a lo peor de cada casa; es decir, de cada partido. O a los que las cúpulas desean tener lejos. Y quien dice Bruselas dice también Estrasburgo, claro “. Lo que de ser totalmente cierto sería terrible. Sobre todo para los ilusionados, como el que escribe, con el orteguiano España es el problema; Europa, la solución. Se trataría, efectivamente, de una ilusión. 

Y en cuanto a Solbes, hay que volver a contemplar su tono burlón y sus argumentos sobrados en el debate televisado con un atónito señor Pizarro; está aun en YouTube. Se diría que cualquiera que creyera que estábamos en, o se avecinaba, una crisis era imbécil (antipatriota, se llegó a decir, incluso, más tarde). Por no hablar de los episodios de venta del oro del Banco de España, antes de sus formidables subidas de precio, como valor refugio; que hizo perder miles de millones de euros a nuestro país.

No estuvo, el expresidente, especialmente bien asistido por su extraño y un tanto ridículamente paritario gabinete.

 

Laberinto

Una misión para nuestro tiempo: superar el laberinto español. Foto Wikimedia

 

Primera Página



Una primera conclusión es que las perspectivas desde los dos mayores segmentos del arco político no son tan lejanas, ni están ya rigurosamente separadas. El ruido de pelea de gallos (añadamos "y gallinas”, para ser exactos y no irritar in artículo mortis al extinto ministerio de Igualdad), ruido que tan desagradable se está haciendo al forzosamente interesado espectador de la situación pública, podría no tener fundamento. Y podría, pues, ser sustituido por un diálogo parlamentario fructífero. Ciertas expresiones y actitudes, sobre todo de los actores (y actrices, claro) secundarios deberían ser controladas, y los hechos tratados lo más asépticamente posible para evitar infecciones tan peligrosas como prescindibles.

JP

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