Director:
Julián Plana

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Véase Página de Firmas

Producción:
Tarsis.net
Haiku de mi jardín

Otoño

 

 

Cuando el haiku —la palabra es igual para el singular y el plural— llegó a Occidente, cautivó, por ejemplo, a Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez…  A Jorge Luis Borges, que así escribió, por ejemplo:

 

Bajo la luna
la sombra que se alarga
es una sola

Hoy no me alegran
los almendros del huerto.
Son tu recuerdo

 

Este segundo sin duda es bello pero quizá demasiado “personal” para el espíritu tradicional del haiku. Ha de ser, sí, cinco, siete y otra vez cinco moras, sílabas sónicas, sin rima. Pero, sobre todo, sólo sencillez, momentaneidad y naturaleza.

Los haiku que siguen son de un otoño.

 

Las hojas vuelan.
El viento las desea
para él solo

 

El tejado
llora desconsolado.
También ama al sol

 

Roca caliza
herida por el tiempo
sin una queja

 

El ruiseñor
y sus gritos de alarma;
abajo el gato

 

Mes de septiembre.
Llegará el petirrojo,
¡qué alegría!

 

Caseta vacía…
El cielo, ¿es reunirse
con nuestros perros?

 

Hoy

Marcela Merino

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