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Julián Plana

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Tarsis.net
La originalidad y la intención de Ortega no están en la primera parte de la frase, la anterior a la coma, sino en la posterior a esa coma. De hecho, yo soy yo y mi circunstancia, que es una referencia al Ideen de Husserl, publicado meses antes (Ich bin ich und meine Umwelt), puede ser una sentencia disculpatoria: yo soy yo pero, claro, está también mi circunstancia... Sin embargo, la frase completa de nuestro pensador nos obliga a la acción y nos hace responsables del resultado.

 

CIUDAD ESPAÑA

 

El Lugar de La Mancha

 

 

Como viejo republicano, no necesariamente antimonárquico, estoy siguiendo en la tele la visita de los reyes a Villanueva de los Infantes. Están estrechando las manos de multitud de infanteños que les aclaman. Y recuerdo…

 

 

 

  1. El nombre

 

La ciudad se llamó Infantes, y Villanueva de los Infantes tras un antiguo, casi inmediato, desplazamiento desde el lugar primitivo, donde había sustituido a un asentamiento  poblacional conocido como Jamila, al entonces más saludable y privilegiado conocido inicialmente como La Moraleja.

La villa nueva siguió creciendo y fue proclamada cabecera del Campo de Montiel por Felipe II en 1573, momento en el que se establecieron la vicaría y la Gobernación.

Figuras como Santo Tomás de Villanueva, o el humanista, gramático y crítico, Bartolomé Jiménez Patón, seguidor y continuador de El Brocense; el artista Francisco Cano o grandes iconos culturales como Quevedo, que se retiró a vivir allí sus últimos años, Cervantes y Lope de Vega convirtieron la villa en un importante foco espiritual, cultural y crítico.

El 25 de julio de 1812 la Junta de la provincia de La Mancha juró y proclamó en su Plaza Mayor aquella primera Constitución Española, por lo que es asimismo la cuna del constitucionalismo manchego, acontecimiento que fue conmemorado en 2012.

En 1895 la regente María Cristina le concedió el título de Ciudad y ya en el siglo XX, en 1974, fue declarada Conjunto Histórico-Artístico.

Ahora, es incluso sede de una Universidad Libre en excelente progresión, más allá de la anterior e importante Casa de los Estudios…

A principios del siglo XX se simplificó administrativamente la denominación, volviéndose a la inicial, Infantes, puesto que no quedaba nada apreciable en el anterior emplazamiento excepto el actual Santuario de Nuestra Señora de la Antigua.

Pero en 1955, se celebró el cuarto centenario de la muerte del mencionado Santo Tomás de Villanueva, el eminente predicador, sabio (el principal de los tres famosos patios de la cisneriana Universidad de Alcalá de Henares es el de Santo Tomás de Villanueva) y extremadamente caritativo arzobispo agustino de Valencia. Se espera su próxima designación por Roma como Doctor de la Iglesia Universal.

Fray Tomás de Villanueva había nacido en el cercano Fuenllana, porque su madre fue a dar a luz a casa de la suya, pero el hogar familiar estaba en Infantes. Se pensó que no era cosa de dejar a Santo Tomás sin Villanueva y a Villanueva sin santo y se volvió al nombre extendido. Sin embargo, muchos tendemos a llamarla Infantes y los allí nacidos o residentes a considerarse infanteños.

 

En la amplia y porticada Plaza Mayor, las imágenes de Don Quijote, Rocinante y en primer término Sancho y su rucio.

 

  1. El escudo

 

 

 

 

Este es el intrigante escudo, concedido en 1421 a la actual Ciudad que…

¿Por qué se llamó precisamente Infantes?

La Reconquista estaba estancada en La Mancha. Aragón había ya reconquistado su territorio tiempo atrás, pero las fuerzas de Castilla y León no podían avanzar, y Boabdil no hacía más que reforzar sus lazos con sus hermanos de fe del norte de África.

Por fin, y respaldado por la incipiente Orden que se extendía por los tres reinos como responsable de la seguridad y consistencia de los diversos caminos de Santiago, Fernando consiguió que Isabel y el altivo establishment básicamente castellano aceptaran la ayuda de Aragón.

Los infantes rompieron el frente musul y Boabdil creyó útil el pacto, las Capitulaciones de Santa Fe. Así, 1, el reino de Granada se limitó a las Alpujarras (espacio que no resultó satisfactorio a los musulmanes, que regresaron a África). Y 2, la villa, luego Ciudad, capital del Campo de Montiel, fue llamada “Infantes” en honor de aquellos aragoneses. Fue realmente el primer signo de la reunión de Hispania, la provincia romana primera en ser invadida y última en ser sometida.

Este escudo, el primer símbolo de la renovada nación, que compila el Castillo, el León y, por dos veces (seguramente una por Aragón y otra por los Infantes), las Cuatro Barras, unidos los cuatro cuarteles por la cruz de la Orden, lo dice todo.

Villanueva de los Infantes custodia pues, desde aquel 1421, la clave del momentum histórico que considero la chispa de reencendido de nuestra nacionalidad común y sus inmensas posibilidades.

 

  1. El lugar de La Mancha

 

Incluso puede muy bien haber sido el lugar elegido por Cervantes para dar coherencia a los caminos de Don Quijote… Me contaba el escritor Luis Romero, uno de los primeros Premios Nadal, que él (y suponía que la mayoría de sus colegas), al proyectar una novela que tuviera como escenario una ciudad o un territorio, planificaba los espacios y situaciones; de modo que las distancias y tiempos, etc., no desorientaran al lector en ningún momento.

Todo apunta a que Cervantes eligió a Villanueva de los Infantes como el punto de referencia. Un formidable equipo interdisciplinario y una serie de intelectuales independientes ha llegado a esta tampoco difícil conclusión, dada la insistencia del novelista en decirnos que salía el bueno de Don Quijote una y otra vez a hacer camino por (y más tarde desde) el Campo de Montiel, como expresa y repetidamente se dice en el texto de la Primera Novela. Sólo como ejemplo, en el mismísimo primer capítulo de su camino, el segundo de la novela, el Caballero Andante sueña con que las futuras crónicas dirán que “el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”. Y, garantiza a continuación, era la verdad que por él caminaba.

Y quizá no quisiera acordarse del nombre del lugar porque allí tenía su corte intelectual su más duro crítico, Bartolomé Jiménez Patón, raro profeta en su tierra y en su momento, íntimo amigo y promotor de Lope de Vega, adversario de Cervantes en las reñidas lides por el éxito teatral, que era donde estaba el dinero y la fama, más entonces que en la novelería.

 

  1. De modo que…

 

He dado en llamar a Villanueva de los Infantes Ciudad España. ¿Qué menos?

 

Julián Plana

 

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